Nuestras ‘comunidades para la acción rural’ son comunidades de práctica abiertas a la participación de personas, grupos y entidades con interés en determinadas problemáticas o experiencias relacionadas con los territorios y el desarrollo rural, especialmente en América Central (desde Panamá hasta Belice).
En su acepción actual, las comunidades de práctica son grupos sociales establecidos con el propósito de desarrollar un conocimiento especializado, compartiendo aprendizajes basados en la reflexión sobre experiencias prácticas. Para ello, se desarrolla de manera organizada y sistemática intercambios de conocimiento, complementando los procesos de comunicación informal de saberes y experiencias que suelen ocurrir al interior de redes y otros grupos sociales. Las comunidades de práctica son por consiguiente elementos de apoyo significativos para la gestión participativa del conocimiento, tanto al interior de las organizaciones como en espacios sociales más amplios.
Las comunidades para la acción rural que se alojan en este portal involucran ya, e invitan a participar, a grupos de acción territorial y otras agrupaciones de base en los territorios centroamericanos; organizaciones no gubernamentales y otras entidades de la sociedad civil; micro, pequeños y medianos empresarios rurales en campos como la agricultura familiar, la agroindustria familiar y el agroturismo; instituciones públicas relacionadas con el desarrollo rural y la extensión rural; universidades y centros de capacitación e investigación, y agencias de cooperación bilaterales e internacionales.
En cada comunidad de práctica en este portal podrán desarrollarse foros tanto abiertos al público como circunscritos a determinado grupo de participantes inscritos, siempre bajo la moderación de una o más personas que asumen la responsabilidad de impulsar la discusión, orientar los intercambios y resumir los debates y conclusiones.
El número de comunidades para la acción rural alojadas en el portal ‘Territorios Centroamericanos’ podrá variar, adicionándose otras en el futuro de acuerdo con los requerimientos y posibilidades, con participación activa de entidades, grupos e individuos interesados en determinada problemática o tipo de experiencia. La continuidad o permanencia de cada comunidad está sujeta a su vitalidad, pertinencia, dinamismo y vigencia, expresada en la participación activa de sus integrantes.